La recuperación de frentes portuarios en la Era Digital

Publicado por  5 septiembre, 2018 8:00 am Deja tus comentarios

Un texto firmado por Flavio TEJADA, Director Asociado de ARUP, también Director del Master «Real Estate Development» en IE School of Architecture and Design en Madrid y también, moderador de la Conferencia de Quebec del 11 al 14 de junio.

Los frentes portuarios siempre han tenido una naturaleza de espacios de frontera. Espacios que se encuentran entre la tierra y el mar, entre la ciudad y el puerto, entre lo local y lo global. Esta identidad fronteriza, les ha conferido la atracción de la actividad económica, siendo por su naturaleza espacios vibrantes de intercambio de bienes, tránsito de personas, flujos de capitales y de ideas.

Los pioneros

Las primeras grandes intervenciones de reconversión de los frentes portuarios, se basaban en las demandas de las ciudades para trasladar de las actividades portuarias a localizaciones alejadas del contacto con la ciudad. Con ello, se recuperaban las riberas urbanas como espacios puramente urbanos. Los suelos liberados de actividad logística proponían la creación de un lugar o “PlaceMaking”. Estos primeros frentes portuarios permitieron la construcción de entornos de ciudad inexplorados.

La Barcelona Olímpica de 1992, de la mano de Oriol Bohígas, se «pone guapa» y toma el espacio portuario por la ciudad. Así, se introducen nuevos paseos marítimos, se reconvierte la movilidad urbana (soterrando las autopistas litorales) y presenta una nueva actividad terciaria mixta basada en el ocio, hoteles, comercio, la presencia de instituciones, etc.

En múltiples ocasiones, son los grandes eventos internacionales como las exposición universales o mundiales, ejemplo de ello es el caso de Génova. De la mano de Renzo Piano se recupera el espacio de contacto con el mar, generando grandes equipamientos urbanos como un gran acuario que convierten el frente costero en un atractor de la vida pública.

Posteriormente, este modelo, se replica en las siguientes intervenciones y a diversas escalas. El urbanismo de los frentes portuarios se convierte en una tendencia global. De esta forma, surgen modelos a múltiples escalas, como el caso de Viana do Castello, en el que la arquitectura portuguesa muestra toda su calidad, de la mano de Soto de Moura y Alvaro Siza.

El valor inmobiliario de los terrenos portuarios: un cambio de rumbo

El referente global de la siguiente escala en esta evolución es Puerto Madero, en Buenos Aires. Diseñado por el arquitecto Cesar Pelli, propone un nuevo modelo: una intervención que además de incluir los ingredientes de actividades mixtas portuarias como marinas, incluye un edificio equipamental como la Universidad, y usos terciarios (ocio, restauración, comercio, oficinas), se propone la inclusión de vivienda.

Ya no se trata de un espacio que dote a la ciudad de suelos para actividades terciarias y culturales, sino que se reconvierte en un nuevo distrito. Este es un cambio de rumbo radical. A raíz de esta nueva visión, surge el valor inmobiliario de los terrenos portuarios, y los grandes agentes del territorio (públicos y privados), ven la posibilidad de “reconvertir” los suelos degradados en distritos donde la ciudad se regenere.

Al no consumirse suelo en la periferia y poner en valor los espacios de centralidad urbana, el beneficio es real. La recuperación de la Ría de Bilbao ejemplifica cómo, a partir de suelos portuarios-industriales, este espacio se convierte en un modelo para múltiples ciudades post-industriales. El área que durante más de 100 años albergó actividades industriales contaminantes y los antiguos muelles del puerto, muestran en los años 80 del siglo XX la viva imagen de una gran crisis social, ambiental y económica de la comunidad bilbaína. Un acuerdo entre todos los agentes públicos es capaz de revertir este proceso de deterioro. La introducción del Museo Guggenheim genera un factor que es común en todas estas intervenciones: este modelo aporta un nuevo enfoque, el “PrideMaking”, capaz de generar un fenómeno de orgullo colectivo.

El s. XXI: un nuevo marco de relación entre el puerto y la ciudad

Adentrados en el siglo XXI, la reconversión de los frentes portuarios en su contacto con las ciudades que los acogen, está siendo reinterpretada. La disrupción de las ciudades digitales, junto con la nueva sociedad del conocimiento presenta nuevos matices en la reconversión de los frentes portuarios. La ciudad demanda espacios con identidad propia, local. En este sentido, necesita contar con espacios en los que converjan actividades industriales, tecnológicas, culturales y sociales. Asimismo, son esenciales los espacios abiertos a la innovación, diseñados específicamente para el intercambio de conocimiento entre sectores avanzados.

En Moscú, los antiguos espacios industriales y portuarios fluviales, se convierten en zonas vibrantes para el arte, la arquitectura, la tecnología y la fabricación digital. Se promueve un lugar de encuentro en el que las experiencias y los valores tradicionales, como el paisaje portuario, pasan a formar parte del activo de estos desarrollos. Espacios de experimentación en las que las clases creativas encuentran un nuevo acomodo. Ciudades como Santander o Nantes también están en este proceso. Transformaciones en la que los nuevos sistemas inteligentes urbanos, se integran junto con la cultura de vanguardia, formando la base de una transformación territorial hacia la economía del conocimiento.

La ciudad portuaria futura tiende a recuperar esencias de las del siglo XIX: espacios híbridos en los que sea posible vivir, crear, colaborar, disfrutar y viajar. Espacios “futureProofing” en los que el puerto y la ciudad coexisten, miran y se adaptan al futuro.

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