Guayaquil (Ecuador): la espectacular metamorfosis urbana de una metrópolis portuaria

cs_guayaquil_dd_04El traslado del tráfico portuario y el abandono de los lugares portuarios históricos brindó a la ciudad de Guayaquil la oportunidad de remodelar totalmente su frente costero. Iniciado hace 20 años, el proyecto «Malecón 2000» cambió profundamente la imagen de la ciudad entregándole una facha en el estuario considerado como una de las operaciones de renovación urbana más logradas de América Latina.

Principal ciudad de Ecuador con 3 millones de habitantes y capital económica del país, Guayaquil es también el principal puerto de este pequeño país andino (15 millones de habitantes). El tráfico del puerto de Guayaquil suma hoy 22 millones de toneladas. Puerta de entrada marítima hacia las ciudades de la «Sierra», la capital Quito y las altiplanicies, Guayaquil es también la gran metrópolis de la «Costa», rica región agrícola dedicada principalmente a la acuicultura (cría de camarones, las plantaciones de plátanos, cacao, y frutas tropicales, y a la agroindustria azucarera). La ciudad está abierta ampliamente hacia el estuario del Guayas, en la confluencia de los ríos Babahoyo y Daule. Desde hace varios años, el nuevo puerto construido en 1963 experimenta problemas de accesibilidad desde el Golfo de Guayaquil y, desde hace largo tiempo, las reservas de terrenos previstas han sido objeto de una urbanización anárquica. Hoy en día, el puerto no puede albergar las nuevas infraestructuras necesarias para su modernización. Por otro lado, hace varios años que las instalaciones portuarias históricas abandonaron el centro de la ciudad y su malecón.

Actualmente, la Municipalidad está impulsando un nuevo proyecto ambicioso de traslado más abajo, en Posorja, hacia aguas más profundas y con importantes posibilidades de terrenos. Este proyecto debe respaldar al puerto y la ciudad de Guayaquil en su calidad de primer emplazamiento portuario ecuatoriano. Responderá así al desarrollo económico particularmente importante que experimenta el país desde hace una década. En el norte, los puertos de Manta (gráneles) y especialmente de Esmeraldas (exportación del petróleo de la Amazonía – 30 millones de toneladas) tendrán que someterse durante los próximos años a obras de ampliación similares.

El traslado del tráfico portuario aguas abajo y el abandono de los lugares históricos por parte de las actividades marítimas también brindó a la ciudad de Guayaquil la oportunidad de remodelar totalmente su frente costero en el estuario del Guayas. Iniciado hace 20 años, el proyecto «Malecón 2000» cambió profundamente la imagen de la ciudad entregándole a su centro una facha en el estuario del Guayas considerado como una de las operaciones de renovación urbana más logradas y exitosas de América Latina.

Una ciudad en el abandono

En 1992, cuando León Febres Cordero, ex presidente de la república y oriundo del lugar, llegó a la alcaldía de Guayaquil, la situación de la ciudad era catalogada de catastrófica por todos los observadores. La mayoría de los edificios públicos se encontraban en un estado de abandono indescriptible, al igual que los servicios básicos de saneamiento, la urbanización se desarrollaba de manera descontrolada y las finanzas municipales estaban en su punto más bajo, mientras que el nivel de inseguridad llegaba a los cielos… ¡Hoy es difícil imaginar lo que era en ese entonces la ciudad hace solo dos décadas!

Era necesario actuar rápido y de manera enérgica. Contiguas al centro de la ciudad y a algunas obras históricas que resistieron al paso del tiempo, las riberas del Guayas se encontraban en un estado de abandono desde 1963, fecha de la construcción del nuevo puerto marítimo aguas abajo en el estuario. Tanto aquí como en otros lugares, la ciudad le daba la espalda a su fachada marítima. Durante la primera mitad del siglo 20, los buques mercantes atracaban aquí todavía al final de una serie de espigones y los muelles eran un lugar de intensa vida social. La nueva administración municipal, luego de resolver problemas de infraestructura y servicios básicos, decidió convertir estas orillas olvidadas en la punta de lanza de su proyecto de reconquista urbana.

Una metodología pragmática de una eficacia ejemplar

Varias ideas claves presidieron la realización de este ambicioso proyecto:

Avanzar rápido. Había urgencia y se eligió la opción del pragmatismo desde un principio al decidir implementar una estructura eficiente, la Fundación Malecón 2000, que disponía de una fuerza de trabajo consecuente en todos los ámbitos y capaz de avanzar sector por sector garantizando una dirección de obras coordinada en la totalidad del proyecto.

Un plan estratégico: la Imagen Objetivo. Desde 1996, la Imagen Objetivo se elaboró por iniciativa del banco local La Previsora y un equipo de la Oxford Brookes University siguiendo el modelo de la regeneración de frentes costeros norteamericanos, pero también europeos y argentinos. La Imagen-Objetivo fue aceptada el mismo año por la Municipalidad y se dio inicio al proyecto.

Espacios públicos. Dando la espalda a las demandas de privatización, el proyecto denominado «Malecón Simón Bolívar» fue concebido, desde sus orígenes, como un espacio abierto, público, que incluía equipamientos culturales y comerciales privados abiertos a todos los habitantes. Por otro lado, el proyecto debe tener la capacidad generar en el largo plazo los medios financieros necesarios para su mantención y su evolución en el tiempo.

 

Un principio de regeneración urbana. De entrada se considera que el proyecto debe tener un gran efecto de arrastre para la regeneración urbana de toda la ciudad. Las fuerzas vivas políticas, económicas y sociales de la ciudad estuvieron muy involucradas en la definición misma del proyecto que se vislumbra muy movilizador. La población local fue muy partícipe del proyecto, en especial, a través de la fundación Malecón 2000.

Una herramienta específica: Al poco andar, resultó necesario dotarse de instrumento operacional específico cuya misión consistiera en planificar, desarrollar, construir, administrar, financiar y mantener el futuro Malecón Simón Bolívar. De esta manera, se dio origen la fundación Malecón 2000 en 1997. En términos jurídicos, la fundación es una entidad privada sin fines de lucro que reúne a las instituciones más representativas y diversas de Guayaquil. A través de arrendamiento enfitéutico de 99 años, la ciudad de Guayaquil entregó en concesión a la fundación el conjunto de terrenos del Malecón, es decir, más de 17 hectáreas a lo largo del río.

Financiamientos complementarios. Por último, en materia de financiamiento de los proyectos, es necesario distinguir dos procedimientos. Por una parte, bastante habitual en este tipo de operación, se adjudicaron concesiones para la explotación comercial de algunos equipamientos privados (comercios, restaurantes, Cine IMAX, etc.). Por otra parte, el 15 de octubre de 1997, se votó una ley que establecía que las donaciones o subvenciones de las personas físicas o jurídicas a favor de los proyectos desarrollados por la fundación podrán ser deducidas en un 25% de los impuestos en los ejercicios 1997–2002.

Este último mecanismo financiero permitió drenar de inmediato considerables fondos privados a favor del proyecto, tomando en cuenta que el aporte inicial de la municipalidad no superó, en aquel entonces, la cantidad de 25.000 USD. ¡Cabe mencionar que el número de donantes privados superó las 47.000 personas en 2001! Clara señal del entusiasmo ciudadano por la iniciativa. Así, desde un principio, los trabajos de remodelación de los espacios públicos, es decir, el 80% de la superficie total, pudieron gozar de remodelaciones de gran calidad con un mobiliario urbano particularmente cuidado. Cabe destacar que el 90% de los fondos recibidos por la fundación deben estar dedicados a la realización efectiva de los proyectos y que se puso en práctica un sistema de control de gestión muy estricto.

Mediante concursos internacionales, se nombró rápidamente el equipo internacional de urbanistas, arquitectos, paisajistas, etc. que trabajan en colaboración con los profesionales ecuatorianos con el fin de definir e implementar el proyecto. El equipo operacional instalado en la sede de la fundación fue coordinado por el contratista británico de la Oxford Brooke University.

 

 

2001: implementación de la Fundación «Guayaquil Siglo 21»

En 2001, se puso en práctica una nueva herramienta operacional, brazo fuerte de la Municipalidad, para complementar el dispositivo existente frente a la magnitud de la tarea de recalificación urbana. Provisto de competencias más amplias que la Fundación Malecón 2000, la Fundación Guayaquil Siglo 21″ tiene la misión de ejecutar el conjunto de proyectos de remodelación urbana de la metrópolis. Fundación municipal de derecho privado, Guayaquil Siglo 21 administra desde ahora el presupuesto municipal en materia de renovación urbana sin la ayuda de donantes privados. Como tal, ha financiado numerosos programas de regeneración urbana y está vinculada por contrato con la fundación Malecón 2000, que continúa con su misión de remodelación y de gestión del Malecón Simón Bolívar, y de otros malecones en el brazo de mar denominado Estero Salado.

El Malecón Simón Bolívar, un frente costero bien logrado para una regeneración urbana ambiciosa 

Esta primera y ambiciosa operación de recalificación urbana de Guayaquil se presenta como un paseo continuo de de 2,5 kilómetros de largo, que bordea la fachada urbana y cuyo punto medio es la Avenida 9 de Octubre, principal arteria estructurante del centro de la ciudad que desemboca en el monumento que conmemora el encuentro de los próceres Simón bolívar y San Martín. Este largo paseo finaliza al pie de la colina de Las Peñas que también fue objeto de un programa de remodelación de índole turística, en el cual se preservaron sus tradicionales casas de colores y de varios pisos, reutilizadas hoy en día por el sector de las artesanías y de servicios al turista.

 

De manera clásica en términos de regeneración de fachada marítima, el paseo se mueve principalmente al ritmo de las diversas actividades recreativas, comerciales y culturales, que se encuentran con frecuencia en los frentes costeros. El conjunto fue construido en tan un solo una década, ¡una eficacia notable que haría soñar a muchos diputados europeos! Podemos citar, de Sur a Norte:

  1. el Palacio de Cristal, antigua nave comercial de los talleres de Eiffel, hoy transformado en espacio multicultural;
  2. un centro comercial que alberga más de 200 locales comerciales de diversos tamaños;
  3. una gran plaza pública alrededor del monumento a Bolívar y San Martin con dos miradores espectaculares que permiten gozar de la vista hacia el estuario;
  4. un amplio jardín botánico y áreas de juegos para los niños;
  5. dos equipamientos museográficos dedicados a la arqueología y al arte contemporáneo;
  6. un teatro y un cine Imax;
  7. estacionamiento vehicular bajo la plataforma del Malecón.

 

Esta oferta tan diversa responde también a la demanda en materia cultural de una gran ciudad internacional. Cada realización ha sido objeto de concursos específicos que producen proyectos de gran calidad. Hoy en día, el Malecón Simón Bolívar no solo es uno de los paseos dominicales favoritos de los guayaquileños, sino que también un destino turístico imperdible de la ciudad. El lugar recibe cada año a más 20 millones de personas

La apuesta es, por tanto, totalmente lograda para esta operación de recalificación del frente marítimo de Guayaquil que hoy se sigue manteniendo de manera notable, reflejando así la viabilidad del modelo de gestión implementado. Asimismo, una de las claves del éxito reside naturalmente en la continuidad de las políticas municipales que se han sucedido desde la iniciativa lanzada en 1992. Tras el mandato de León Febres Cordero, Jaime Nebot, alcalde de la ciudad desde 2001, se ha dedicado activamente a continuar el proyecto de recalificación urbana. El modelo implementado para la realización del Malecón Simón Bolívar fue reproducido con un éxito idéntico en el Estero Salado, brazo de mar que delimita al oeste el centro de la ciudad y que está conectado al Malecón Simón Bolívar por la emblemática avenida 9 de Octubre, que hoy también está totalmente rehabilitada.

 

 

Puerto Santa Ana, la aparición de un nuevo barrio residencial y de negocios

Al norte del Malecón Simón Bolívar y del otro lado del barrio histórico de las Peñas, donde se fundó la ciudad en 1547, Puerto Santa Ana prolonga la transformación urbana de la ciudad a lo largo del estuario. Antiguo barrio industrial y portuario, la operación emprendida en 2007 bajo el primer mandato del actual alcalde Jaime Nebot es el reflejo de una evolución en el modo de transformación urbana. La Municipalidad adquirió un conjunto de terrenos industriales abandonados que albergaban principalmente a una empresa cervecera. Después de las consolidaciones de las orillas y la urbanización, la mitad del espacio fue vendido a actores privados que debían cumplir con un pliego de condiciones particularmente estricto. En particular, éste prevé la rehabilitación de una parte importante del patrimonio industrial existente. A modo de ejemplo, cabe destacar en este sector la transformación de silos en residencias. Se trata fundamentalmente de un nuevo sector residencial de viviendas multifamiliares destinado a sectores de ingresos altos.

 

Por su parte, la Municipalidad, a través de la Fundación Guayaquil Siglo 21, ha remodelado los espacios públicos con el mismo cuidado aplicado a las operaciones anteriores. El 50% de los espacios siguen siendo públicos y constituyen la prolongación de los paseos a lo largo del estuario. Con estas ventas de espacios para construir proyectos privados densos, la ciudad desea obtener ingresos consecuentes que le permitirán proseguir con su política de regeneración urbana.

Las obras de remodelación continúan hacia el norte con la implantación de importantes programas residenciales y de oficinas en estos edificios, como la torre «The Point», la más alta del país con 36 pisos, y que se convertirán en símbolos emblemáticos del nuevo barrio de negocios de Guayaquil en gestación.

 

¿Gobernanza ciudad-puerto en desarrollo? 

Para los próximos años, habrá otros desafíos esperando a la ciudad portuaria de Guayaquil. El traslado anunciado de una parte de las funciones portuarias con la creación de nuevas terminales de contenedores debería dar pie a una reflexión global en el ordenamiento del territorio ciudad-puerto y, en especial, de las problemáticas de tránsito terrestre.

Por otro lado, la ciudad de Guayaquil se ve sometida regularmente a fenómenos climáticos del tipo El Niño y, sin duda alguna, una mayor coherencia entre las remodelaciones portuarias y urbanas permitiría controlar mejor los problemas de anegación por las crecidas de los ríos.

La situación institucional ciudad-puerto, donde la gestión del principal puerto depende directamente de la Autoridad Portuaria, pero es completamente independiente de la administración municipal, no facilita hoy el diálogo.

¡Esta situación es conocida por la AIVP, pero solo puede evolucionar si se toma conciencia de la importancia de implementar una asociación ciudad puerto que sea beneficiosa para las ambiciones mundiales de Guayaquil como ciudad portuaria!

La Municipalidad de Guayaquil es miembro de la AIVP 

Descargar: Guayaquil Case Studies

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